Recorte de Prensa

Galicia Artabra Digital por Maria Fidalgo Casares

Tito Casares. El justo reconocimiento a su legado

En la mañana de este viernes no se hablaba de otra cosa… Había fallecido mi tío Demetrio Francisco Casares Vich, siempre conocido por Tito, para diferenciarlo de su padre, apodo que continuaría el resto de su vida.

Fue una persona controvertida, y que se vio envuelto en la vorágine de la época más convulsa de nuestra Semana Santa. Salpicado por decisiones poco ortodoxas, y oscurecida su figura en los últimos tiempos, tal vez hasta ahora la historia de la ciudad no le haya hecho justicia cuando sorpresivamente todas las necrológicas publicadas han recogido de forma unánime su gran labor como impulsor de la Semana Santa ferrolana y se ha desencadenado un enorme reguero de adhesiones en las redes sociales y condolencias familiares.

Había nacido hace 67  años de edad en la casa familiar de Amboage en el seno de una de las familias más destacadas del Ferrol del siglo XX,  ligada desde antaño a la Orden de los Servitas.
Tuvo una infancia peculiar marcada por la omnipresencia de su abuelo Javier Casares Bescansa, todo un prohombre del Renacimiento, científico, lingüista, químico, fundador de los Exploradores de España y auténtico creador de la Semana Santa ferrolana, junto a sus hijos José María, Demetrio y su íntimo Perucho Castro. Siempre bajo la alargada sombra de su padre, Don Demetrio, que sería el gran continuador del legado familiar y su cara visible, toda una institución en la ciudad. Tito nació en la opulencia de una casa en la que se vivía a lo grande y a lo largo de su juventud vio como cuantiosas deudas iban afectando y arruinando el negocio familiar. Tuvo la mala suerte de que naciendo en una familia muy destacada en el mundo de la ciencia ( a día de hoy es la familia con más catedráticos de España), no se le dieran bien los estudios y no pudiera hacer la carrera universitaria que le hubiera gustado y tuvo que entrar como un ferrolanito de a pie como operario en Bazán. Cuqui Castro recuerda que era un niño rubio muy alegre y desprendido y su amigo José Vicente Leira como un joven de buen carácter y enorme corazón, siempre muy unido a su padre Demetrio.

Los últimos tiempos de Demetrio al frente de las cofradías  no se habían caracterizado por la gestión diligente de los recursos. Tito ya tenía cierta edad  e intentó tomar la batuta de su padre en el mundo de las Cofradías, un mundo que conocía desde dentro y al que parecía estar destinado.
Sin embargo sus tiempos no eran los de su  padre.  En los convulsos 70-80  una amalgama de factores parecieron confabularse, las cofradías en mala situación, la laicización de la sociedad y un extraño devenir en la iglesia católica , ( para algunos producto de las disposiciones conciliares y para otros ecos de la teología de la liberación ). La que había sido la Semana Santa más importante y brillante de todo el Norte peninsular y única en Galicia estaba abocada a una irremediable desaparición.
Tito fue todo un titán luchando contra los elementos, contra viento y marea y sacando fuerzas de flaqueza. Cofradías que desaparecían, sacerdotes que se negaban a acompañar a los pasos y ciertas medidas del obispado con sabor a vendetta de obligar a los capuchones a procesionar a cara descubierta,  algo contranatura a la idiosincrasia de Pasión ferrolana y  lo más importante..sin subvenciones por parte del ayuntamiento…era muy difícil continuar con la gran parafernalia que suponía un evento tan grandios

Pero si había algo que le caracterizaba a Tito era su pasión , su capacidad de convicción, encanto en las distancias cortas  y cierto ingenio para “ aviárselas” en el tema cofrade … y movía Roma con Santiago o llegaba a hacer extraños tejemanejes algunos censurables… pero todo en aras del mantenimiento de la Semana grande de Ferrol.
Para él el fin justificaba los medios y los errores cometidos y reconocidos por él en este sentido los últimos años oscurecieron su gran labor .. . Una labor por su trascendencia – afirmación que a los puristas puede escandalizar-  muy superior a la de su padre.
Porque en esta difícil situación que hemos comentado que parecía presagiar el fin… se le ocurrieron las dos grandes ideas que serían no sólo las que la reflotarían… sino que marcarían una nueva etapa distinta, moderna y más participativa que nunca y que se convertiría en la seña de identidad más importante de Ferrol.

Una de estas medidas sería la retransmisión televisiva de la Semana Santa y la segunda y capital la incorporación de las mujeres que sería no sólo el necesario balón de oxígeno, sino el espaldarazo definitivo, a todo esto supo captar a la juventud y nunca faltaron jovenes ferrolanos de ambos sexos para portar los “tronos”. Hoy José Piñón comentaba cómo en esas primeras retransmisiones salían con la Virgen de la Esperanza una multitud de capas verdes llevadas por todas aquellas niñas que viendo a sus padres y hermanos algún día soñaron con participar en cuerpo y alma de forma activa con su Dios y su Virgen en la calle. Salían tantas que los cámaras llegaron a llamarlas “ la marcha verde”… . Montse Ruiz recordaba que había sido Tito quien lo hizo posible,  no sólo para ellas, sino para todas las demás mujeres que procesionan hoy y las que vendrán en un futuro.  Fue su firme apuesta de renovación y revitalización. En 1991  Tito Casares tramitó que la BRILAT participara en los fastos ferrolanos

otorgándole un lustre sin precedentes. El  actual Jueves Santo no se entendería sin su participación.
Y  habría que recordar también que en su impulso  liderando  las Cofradías de Dolores estuvo también el de conseguir  los “tronos” que hoy están en uso obra de la firma Cándido Hermida. Fue también el período en el que se experimentó el mayor aumento de tercios y del número de cofrades y procesiones.
Los jóvenes de la época rememoran “ Dolores” como una auténtica casa de Hermandad, con un  gran ambiente por el continuo flujo de cofrades que iban y venían, siendo una segunda casa para muchos.
Tito estuvo al frente de la Cofradía de la Virgen de Los Dolores y Cristo de la Misericordia hasta que cesó al frente de ella por motivos organizativos.  Se dedicó entonces a otro aspecto de la  tradición familiar : los“belenes”. Aprendió  del que tradicionalmente se instalaba en la sala de juntas de la iglesia de Dolores y pasados los años se dedicó  a organizarlos en el centro comercial  La Rosaleda, en A Coruña, el antiguo Cine Avenida ferrolano, Mercado  de Recimil, o este pasado año en Piñeiros, Narón.

Siguió su relación con la Semana Santa a través de Bandas de Música  que participaban en las procesiones y estaba intentando crear una nueva que llevaría el nombre de Galicia.  También intentaba sacar adelante una escuela de música en el barrio de Recimil, con jóvenes en riesgo de exclusión.
Y aunque las críticas que acarrearon sus actuaciones le harían retirarse de la primera fila del mundo cofrade,  nadie pudo decir que tuvo un ánimo de lucro personal ya que siempre vivió de forma modesta y  murió con un exiguo patrimonio. Y lo más importante, no sólo continuó el legado de su padre y abuelo, sino que lo salvaría para la posteridad y lo encauzaría  para convertirse en la Semana Santa de interés turístico internacional que es hoy,  lo que sería su gran legado a la ciudad,  y que le da carta de naturaleza para ser uno de los grandes prohombres ferrolanos, algo  que tal vez nunca pensó que llegaría a ser, pero los hechos están ahí y hablan por sí solos.
Su hijas y su mujer pueden estar orgullosas.
Dios le guarde y que su Virgen de los Dolores, en cuyo seno fue bautizado en brazos de mi madre Isabelita Casares, le acompañe.


Freeman Galicia