Pedro Manzano: “Anteponer una réplica de una imagen en lugar de restaurar es ciertamente preocupante”

“Los restauradores hemos de conservar sin interferir en la creación del autor”

Hoy os traemos a la web una entrevista con Pedro Enrique Manzano Beltrán “Pedro Manzano”. Se trata de uno de los profesionales más reconocidos en el mundo de la Restauración y Conservación de Obras de Arte. Se trata de una de las figuras más importantes dentro de la restauración y conservación de imágenes religiosas. Espero que sea interesante para todos vosotros, y sobre todo, que nos ayude a comprender la importancia de las restauraciones, algo tan olvidado y desconocido en la Semana Santa de Ferrol.

Pedro Manzano inició su peregrinaje por el sector allá por el año 1979, año en el cual inició sus estudios en la Facultad de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de la Universidad de Sevilla en la especialidad de conservación y restauración de obras de arte, finalizando los mismo con éxito en el año 1984. Desde esa fecha hasta la actualidad ha venido ejerciendo profesionalmente para la administración especializada e instituciones del patrimonio histórico de la Junta de Andalucía, como el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía y sus respectivas delegaciones provinciales en Cádiz, Huelva y Sevilla. Patronato de la Alhambra y el Generalife. Así mismo para Instituciones y organismos del patrimonio histórico de titularidad no pública, como Hermandades, Cofradías, Comunidades Religiosas e Iglesias. Entre los años 1992 a 2001 trabajó como Director Técnico en Conservación y Restauración de Obras de Arte en la empresa Serbal S.L. Desde el año 1996 a 2012 ha trabajado como restaurador de escultura policroma en el Departamento de Tratamiento del Centro de Intervención de la Agencia Pública Empresarial Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía en Sevilla. Ha sido coordinador de material ligneo en la intervención que el IAPH ha realizado en los bienes muebles de la capilla del palacio de San Telmo, en Sevilla. 2009-2010. Miembro de la Red de Expertos del Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio Cultural y Natural concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación desde el año 2010. Desde el año 2015 es director técnico y gerente de la empresa TACROA SL, con sede en Sevilla. Autor de numerosas restauraciones tanto en imaginería cofrade como pinturas. Realizó restauraciones de tallas tan importantes de Sevilla como el Cristo de las Tres Caídas de la Esperanza de Triana, Gran Poder, Santa Marta, Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes, María Stma de la Salud y Ntro. Padre Jesús en su Soberano Poder ambos titulares de la Hermandad de San Gonzalo, Stmo. Cristo de la Buena Muerte y María Stma. de la Hiniesta, Stmo. Cristo de la Fundación de la Hermandad de los Negritos y un largo abanico de restauraciones no solo en Sevilla sino en el resto de Andalucía y todo el territorio nacional.

¿Por qué decide especializarse en la rama de Conservación y Restauración?
Al mundo de la conservación y restauración de obras de arte llegué después de finalizar tres años comunes en otras disciplinas de las artes en la Facultad de B.B.A.A. Santa Isabel de Hungría, de la Universidad de Sevilla, y acceder a la especialidad en dicha materia en los dos años siguientes, estamos hablando del curso académico iniciado en 1979 y finalizado 1984. Una asignatura optativa en esta materia en el tercer año de los estudios me descubrió un mundo totalmente desconocido para mí, tanto me fascinó que decidí adentrarme en él sin titubeos y decido a realizar la especialización en la rama de conservación y restauración. Una vez obtenida la Licenciatura en B.B.A.A. con la Especialidad en Conservación y Restauración de Obras de Arte, tuve la fortuna de comenzar a ejercer profesionalmente y continuar hasta el día de hoy, por consiguiente, dentro de las disciplinas en las que me formé como Licenciado en Bellas Artes, es la que más me gustó, más me satisface y en la que me encuentro realizado profesionalmente.

¿Cree que los restauradores, tan importantes siempre para cualquier obra de arte que se precie, están igualmente reconocidos que los propios imagineros que la dan vida a las nuevas obras y que quizás acaparen más la atención de los focos?
Si bien tenemos un nexo común, como es el de la imagen escultórica, pienso que son dos facetas bien distintas: el imaginero crea obras de nueva factura y es lógico que tenga repercusión mediática si su obra triunfa y es admirada desde el punto de vista devocional y artístico. Los profesionales de la conservación y restauración de imágenes devocionales, que solo nos dedicamos a ello, no debemos ser creativos, ya que se podría interferir en la autenticidad de la obra sobre la que estamos actuando, desvirtuándola, falseando su realidad, por consiguiente, es lógico que tras finalizar un proceso de restauración en una imagen devocional, si ésta es devuelta correctamente restaurada y sus fieles y devotos la siguen reconociendo como tal y no hemos roto el vínculo “espiritual” que les unían, es también normal que tenga una importante repercusión mediática. Como ya he dicho, aunque las dos profesiones comparten un espacio en común como es el del arte, existen claras y bien delimitadas diferencias entre ellas. El contraste fundamental es de carácter conceptual: mientras que el trabajo de un imaginero es principalmente creativo el de un restaurador no lo debe ser. Hemos de conservar sin interferir en la creación del autor.

¿Las Hermandades en general creen en las restauraciones o todavía les asusta dar ese paso por miedo a que los fieles vean alterada en demasía su óptica?
En los últimos años la tendencia primordial es la conservación del patrimonio que les ha sido transmitido y para ello suelen contar con profesionales de la restauración cuya formación académica les garantiza que el trabajo que van a realizar no va a cambiar ya más el aspecto que todo el mundo conoce de la imagen en la actualidad y esto es así gracias a que existen personas con una formación y sensibilidad especifica en esta materia, de las que antes se carecían, de ahí que antiguamente los pintores restaurasen pinturas y los escultores las imágenes, desafortunadamente sin un criterio y metodología especifica adaptada a estas obras, por ello, los resultados han sido nefastos para las imágenes intervenidas por muy “bonitas” que las hubieran dejado, ya que muchas de ellas perdieron su autenticidad y la impronta de su creador que las hacía únicas. Puedo contestar afirmativamente a su pregunta, puesto que las hermandades son cada vez más conscientes del rico legado que han recibido y que tienen que conservar para transmitirlo a las generaciones futuras, como referente de su propia identidad. La conservación y restauración de obras de arte no es algo que esté de moda, como también se dice, muy por el contrario, es un trabajo muy serio, de máxima responsabilidad que es necesario hacer continuamente para prolongar la existencia de las obras de arte.

Hay Hermandades, sobre todo en lugares en donde la Semana Santa no tiene la misma dimensión que en Andalucía, que no tienen como ADN acudir a las restauraciones de imágenes y se inclinan más por hacer nuevas imágenes e incluso réplicas o copias ¿Qué opina o que les diría en este particular?
Esta cuestión que usted me plantea es compleja, ya que en ella participan otros condicionantes de tipo social, cultural y religioso, que como usted apunta aquí en Andalucía ni nos planteamos, ya que la tradición y el apego a nuestras imágenes está muy arraigado y muchas de las vicisitudes por las que hemos pasado no han conseguido romperla o doblegarla, como ha podido ocurrir en otros puntos de nuestra geografía. No tengo por más que sorprenderme con el planteamiento que me hace, ya que anteponer realizar réplicas de las imágenes que sí pueden ser restauradas y por tanto recuperadas para su uso cultual es ciertamente preocupante, puesto que no se han perdido totalmente, siendo imposible su recuperación mediante un tratamiento de restauración, como ha ocurrido por ejemplo, en desafortunados incendios o fruto de la sinrazón ideológica de una guerra civil en la cual se perdieron muchísimas y valiosas imágenes que formaban parte de nuestro fructífero patrimonio artístico, por citar algunos casos. En estos sí parece justificado el querer volver a tener una copia de la imagen perdida, y aun así, en donde la nueva imagen aún no han cumplido una centuria entre nosotros, es impensable sustituirla por una réplica, ya que la imagen y sobre todo lo que representa, ha conseguido vincularse con las personas a través de sus valores artísticos creando profundos sentimientos de fe, y ni que decir tiene aquellas otras que ya han cumplido cuatrocientos años entre nosotros. La única explicación que pudiese ser razonable para esta situación es la falta de afinidad, identificación y conexión con la imagen devocional. Al desproveerla de connotaciones espirituales obtenemos un objeto de usar y tirar, tal como está acostumbrada esta sociedad tan materialista en la que vivimos. Mi recomendación, por consiguiente, es que se restauren dichas imágenes y se conserven en las mejores condiciones, ya que el paso del tiempo, la constancia, el amor y la fe en Dios conseguirán hacerse un hueco en nuestros corazones, como así pasó con nuestros antepasados, y ahora sí, se nos encogerá el alma nada más pensar en su pérdida o sustitución aleatoria.

¿Entiende que una Hermandad acuda a cualquier tipo de restaurador o es menester acudir a uno especializado? No creo que especialistas en restaurar teatros tengan el mismo éxito o conocimientos con una talla religiosa, ¿no cree?
La respuesta es obvia, cuando tenemos un problema de salud acudimos a un médico o cuando tenemos un problema jurídico acudimos a un abogado, en este caso ocurre lo mismo, cuando tengamos un problema de conservación en una obra de arte, en este caso una imagen devocional, hay que acudir a un especialista en conservación y restauración de obras de arte titulado y especializado en esta materia. Afortunadamente esto hoy es factible ya que nuestra sociedad, a través de nuestras universidades, ha formado a aquellas personas que han querido dedicarse profesionalmente a esta materia, dotándolas de criterios y conocimientos específicos para obtener los mejores resultados en la conservación de nuestro patrimonio. Está totalmente desaconsejado recurrir a profesionales de otras materias cuya formación no es específica en conservación y restauración de escultura policroma, ya que los resultados pueden ser totalmente decepcionantes para los promotores de los encargos, los fieles y devotos de las imágenes y sobre todo para las mismas obras de arte mal intervenidas, pudiendo perder su condición de ser objetos únicos e irrepetibles creados a lo largo de nuestra historia.

En una restauración, aparte de todo lo que dicha palabra indica, ¿qué es lo más importante a tener en cuenta por el restaurador?
Como ya he comentado, lo más importante que ha de tener presente un restaurador cuando aborda un tratamiento de restauración es el respeto más escrupuloso con la obra que ha de intervenir para que ésta siga existiendo tal como fue concebida por su autor. Ha de supeditar el tratamiento de restauración en la consecución de soluciones ajustadas a las alteraciones que presente la imagen, sin interferir en su naturaleza ni en su aspecto, utilizando técnicas y materiales reversibles, documentando todo el trabajo para dejar constancia de lo realizado, facilitando, con ello, futuras actuaciones de restauración. De igual forma ha de realizar una investigación científica previa, mediante análisis químicos de la policromía para determinar la naturaleza orgánica e inorgánica de los materiales que
conforman la imagen, así como de las intervenciones que ha tenido a este nivel. También ha de realizar estudios mediante imágenes médicas, a través de la tomografía axial computarizada, la radiografía digital y la endoscopia, para conocer y determinar el estado de conservación interno de las esculturas. También se ha de analizar la policromía bajo la exposición de la radiación ultravioleta para determinar las actuaciones y alteraciones que no son visibles con la luz natural, por tanto, cuanta más información se obtenga de la obra, más eficaz será el tratamiento que se les aplique y por consiguiente, los resultados serán más satisfactorios.

¿Cuál ha sido su inspiración en sus inicios? ¿En qué restaurador se fijaba o era su referente?
En el ámbito y época en la que me formé no teníamos muchos referentes a nivel local, tan solo nuestros profesores y otros profesionales que ya llevaban algunos años trabajando y cuya experiencia era muy valiosa. A nivel nacional tan solo existía el Instituto de Conservación y Restauración en Madrid cuyos profesionales dedicados a la conservación y restauración de imaginería policroma trabajaron mucho en Sevilla, así como para otras localidades españolas y fueron un buen ejemplo y referente para mí, me estoy refiriendo concretamente a los Hermanos Cruz Solís: Antonio, Raimundo y Joaquín. A Joaquín y Raimundo tuve la ocasión de conocerlos personalmente en Sevilla cuando estuve trabajando en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

¿Cree que el gremio está suficientemente representado por sus profesionales o hay escasez de restauradores teniendo en cuenta la demanda actual?
Esta profesión ha experimentado un importante auge en los últimos años, dado su atractivo e importancia social y cultural. Son muchas las personas que optan por esta formación, desafortunadamente la escasez en las ofertas de trabajo, a pesar de lo que usted me plantea, no es capaz de absorber tanta demanda. La política, que utiliza la cultura para reivindicarla en periodos electorales, la vuelve a aletargar pasados estos, y se sigue posteriormente funcionando bajo mínimos. La administración pública no ofrece las suficientes plazas de funcionarios para que los museos, diputaciones y administraciones autonómicas y locales dispongan de profesionales que realicen una labor de conservación y puesta en valor del extenso patrimonio histórico artístico que poseemos a nivel nacional. Los nuevos profesionales que una vez finalizada su formación se enfrentan al mercado laboral se encuentran con un panorama realmente desolador, la falta de inversión publica o privada es escasa y limitada por ello muchos no consiguen encontrar trabajo y optan por otras salidas, como ya he comentado, poseemos un ingente patrimonio histórico artístico que bien conservado y gestionado podría suponer una importante fuente de ingresos que permitiese dar continuidad a nuestro trabajo haciéndolo sostenible. En el sector privado, la situación no es menos preocupante, tenemos que competir mediante un régimen laboral como es el de los autónomos que ya todos sabemos cómo estamos siendo tratados, a lo que hay que sumarle el intrusismo profesional, ante el cual estamos totalmente desprotegidos. Tenga usted en cuenta que la conservación y restauración de obras de arte está entendida como un artículo de lujo y no de necesidad para la sociedad en la que vivimos, quizás mis palabras suenen derrotistas, pero es lo que vengo experimentando desde que me inicié profesionalmente allá por el año 1985 y puedo llamarme afortunado, ya que gracias a Dios no me ha faltado el trabajo, pero esto también ha supuesto un sobreesfuerzo personal y familiar que si las circunstancias hubiesen sido otras, seguramente hubiese sido más llevadero. Quizás si le preguntásemos a otros colegas su respuesta no sería tan catastrofista, todo dependerá de su nivel de “confort profesional”. Aun así, las nuevas generaciones de restauradores no han de sentirse amedrentados ni han de tirar la toalla por lo que digo, todo lo contrario, si hemos apostado por esta profesión debemos seguir adelante y defenderla para que algún día sea dignificada y no denostada como viene siendo actualmente y sus profesionales valorados consecuentemente. Seguramente, si preguntásemos a otros profesionales de otras disciplinas, también nos dejarían entrever sus carencias y necesidades, esto es consustancial al mundo laboral, pero no por ello debemos consolarnos pensando en que “mal de muchos consuelo de todos”, todo lo contrario, debemos posicionar esta profesión muy por encima de donde se encuentra actualmente y ahí han de implicarse los colegios profesionales y asociaciones de restauradores.

Después de tantas obras realizadas y tan importantes. ¿Qué le queda por hacer o que restauración le gustaría llevar a cabo?
Si Dios me da salud seguiré adelante hasta que Él lo estime oportuno. Lo que vengo haciendo en la actualidad, paralelamente a los encargos de restauración de Hermandades, Cofradías y entidades religiosas, etc, es colaborar con la Universidad de Sevilla en la formación de los futuros profesionales de la conservación y restauración a través del programa Icaro, que permite a los alumnos realizar prácticas en empresas. Desde mi punto de vista, en esta profesión no tiene cabida el llamado “secreto de taller”, por eso colaboro con la Universidad para que la experiencia adquirida durante estos años pueda servir a otras personas a seguir acrecentando las suyas propias para que posteriormente las puedan transmitir y así conseguir la excelencia en todos los trabajos que se lleven a cabo. Contestando a su otra pregunta le diré que los trabajos que me gustaría realizar son aquellos cuya dimensión, envergadura y complejidad técnica hagan necesario contar con un equipo multidisciplinar de profesionales junto a un numeroso equipo de restauradores, en intervenciones de restauración en grandes conjuntos históricos y artísticos cuya importancia patrimonial sea necesario conservar. Existen muchos conjuntos así en España, todo depende de que se quiera invertir en ello, bien desde la administración pública o bien desde el sector privado. La riqueza de un país no estriba solamente en su economía, es muy importante también su nivel cultural y esto último parece estar en manos de unos pocos “privilegiados”.

De las obras que tiene en este momento en su taller o que está a punto de entrar en el ¿Cual le pone especialmente nervioso por su importancia o el alcance social que puede tener su resultado final?
Entiendo que cualquier imagen que tengo en el taller tiene el máximo valor para las personasque me la han confiado y para todas aquellas que quedan esperando su regreso, las hay con un mayor alcance unas que otras por número de hermanos, devotos y fieles, pero para mí todas son importantes, sin distinción, por este motivo me suelo implicar mucho con todas y de igual forma que las disfruto, las sufro al mismo tiempo. Tenga usted en cuenta que nuestro trabajo se temporaliza entre el final de la Semana Santa y el principio de la siguiente, o los cultos importantes que puedan tener a lo largo del año, por ello, el nivel de estrés que puedes llegar a alcanzar cuando el trabajo no avanza como habías estimado, bien por la complejidad añadida del mismo o bien por otras causas como retrasos en los suministros de materiales o piezas realizados exprofeso para las mismas, te hace temer por no alcanzar el compromiso adquirido, no solo con la Hermandad que te ha confiado el trabajo sino que, y sobre todo, con el gran número de personas que ansían su regreso. Pensar en decepcionarlas no entra dentro de mis compromisos.

Ya por último maestro. ¿Cuáles han sido sus trabajos para esta malograda Semana Santa 2020?
Este año 2019-2020, ha sido especialmente fructífero ya que han sido muchos los trabajos encargados y realizados, lo que me ha posibilitado poder contratar a otros compañeros para trabajar en mi taller y poder así dar respuesta a la demanda recibida.Las imágenes intervenidas han sido las siguientes:

– Figuras secundarias del paso de misterio de la Hdad de San Gonzalo: Romano, Jose de Arimatea, Anas y esclavo negro. Sevilla.

– Virgen del Rosario. Hdad. de las Siete Palabras. Sevilla.

– Virgen de los Dolores. Hdad. Sacramental. Rociana del Condado. Huelva.

– San Jose. Ceclavin. Cáceres.

– Virgen de los Dolores. Iglesia Parroquial de San Ildefonso. Mairena del Aljarafe. Sevilla.

– Smo. Cristo de la Victoria. Hermandad del Cristo de la Victoria y Nuestra Señora de la Paz.  Huelva.

– Sayón conocido por “Marquillo”. Hdad de Jesús Nazareno. Jerez. Cádiz.

– Ntro. Padre Jesús Nazareno. Écija. Sevilla.

– Ntro. Padre Jesús en su Soberano Poder ante Caifás. Hdad. San Gonzalo. Sevilla.

– Virgen de Piedras Albas. Villanueva de los Castillejos/ El Almendro. Huelva.

– Virgen de los Dolores. Hermandad del Cristo de la Vida y Nuestra Señora de los Dolores. Hdad Los 33. Isla Cristina. Huelva.

– Virgen de los Dolores Coronada. Hdad del Gran Poder. Camas. Sevilla.

– Virgen de la Oliva. Salteras. Sevilla.

– Virgen de los Dolores. Osuna. Sevilla.

– Virgen del Rosario. Paymogo. Huelva.

– Sin pecado de la Hdad. del Rocío de Albaida del Aljarafe. Sevilla.

Algunos trabajos aún permanecen en el taller por las circunstancias de todos conocidas, ya que tuvimos que cesar toda actividad al no tratarse el nuestro de un trabajo esencial para los momentos que vivimos, espero que una vez dejemos atrás esta pesadilla podamos retomar la actividad y terminar las obras pendientes en el menor tiempo posible para que puedan ser recibidas en sus templos con todo el cariño y devoción de sus hermanos y fieles, ya que su ausencia está siendo muy penosa para todos ellos, según me manifiestan.

Para más información podéis visitar la página de autor:

www.pedromanzano.es


Freeman Galicia

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